"Lejos de expresar su malestar a Yetu por la expulsión de esas delegaciones, Zapatero pidió de modo implícito que
terminen las visitas no autorizadas por Marruecos, al defender que las iniciativas para conocer en el terreno la situación del pueblo saharahui se circunscriban a los viajes de miembros del Parlamento español acordados semanas atrás por los dos Gobiernos.
Tenemos que hacer los viajes a través de lo que representa el cauce de diálogo que el Gobierno de España ofrece y puede garantizar con el Gobierno marroquí"
Si era lo que nos temíamos.
Tuvimos que esperar al advenimiento del régimen zapateril para solucionar el conflico del Sáhara.
Después de emboscarlo en la Moncloa y arrinconarlo a punta de jamón pata negra (y sin la ayuda de Moratinos), el emisario Imperial tuvo que claudicar y firmar a regañadientes el "Plan para la decendia y pluralidad dialogante".
Aunque el documento integro está en manos de Rubalcaba, podemos conocer un adelanto gracias a la filtración que Bono hizo al diario Mi País:
-Las delegaciones de infieles que quieran visitar el Imperio Almorávide tendrán que hacerlo con el consentimiento de Mojamé, después de haber sido purificados, no haber comido cerdo las tres semanas precedentes a la visita y con un certificado de buena conducta del Imán local. El régimen Alahuita se encargará de proporcionar una pedaleta (para delegaciones de menos de 25 emisarios) o una patera para visitas multitudinarias. Todo al módico precio de 3000 € por turbante.-Se considerarán aguas territoriales todas aquellas que alguna vez hayan tocado la costa de Marruecos, Perejíl, cabo Finisterre o Fuengirola. A su vez toda agua salada que haya estado en contacto con agua territorial Almorávide se considerará "anexionada", reservando el derecho de veto en los casquetes polares (al menos hasta que el cambo climático los combierta en "agua anexionada").-Inmediato abandono del napalm (que como todo el mundo sabe es sexista) por el ESP (Exterminio Selectivo Paritario). A razón de 3 mujeres (o 6 camellas sanas) por cada hombre.
-Absoluta confidencialidad en conversación telefónica que cualquier súbdito marroquí mantenga con el Imperio. Especialmente si cualquiera de los interlocutores vuela en pedazos minutos después.
Seguimos trabajando para ofrecer el téxto en su totalidad. Un momento que llaman a la puerta...