Querido Santiago
Querido Santiago:
En pos de unir nuestros ya fuertes lazos, aprovecho la presente para enviarte un obsequio que espero sea de tu total agrado.
Como me consta que eres gran amante del arte sacro te complacerá enormemente la estatua de Santiago Matamoros que las niñas hicieron en clase de pretecnología. Aunque para ser sincero Sonso y yo pensábamos regalárselo a Jesús, pero en la logia no le permiten el culto a las imágenes. Es una pena, en cuanto lo vió rompió a llorar diciendo, "¡Pero qué buenos recuerdos me trae, por el Gran Arquitecto!". Sabrá Dios porqué.
Inmediatamente se nos vino a la cabeza Carod, que como todo el mundo sabe en el Benemérito Cuerpo el amor por la imaginería popular es grande, pero entre que no le entraba en la cueva y que Maragall trató de cobrarme el 3% en concepto de "agente artístico" también desechamos la idea.
Zerolo quedó prendido de la pieza, pero sólo le interesaba el caballo y Carmencita Calvo nos sorprendió a todos con un "¡Jodó, qué bonito! pero, ¿"pa" qué lo quiero si no se jugá al ajedré?"
Sin más, me despido. Disfruta poniéndolo tanto como yo quitándolo. A poder ser en un lugar de especial emotividad. ¿Qué tal Paracuellos?

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