La última esperanza roja
Si entendemos por civilización el "estadio cultural propio de las sociedades humanas más avanzadas por el nivel de su ciencia, artes, ideas y costumbres", convendremos que sólo hay una que merezca tal calificativo: la occidental.
Si entendemos por alianza "unirse o coligarse, en virtud de tratado, para defenderse de los enemigos o para atacarlos", convendremos que una vez el orbe sea un remanso de paz y amor perpetuos no queda enemigo posible en los confines del universo mundo.
A no ser, claro, que bajo el formulismo eufemístico de "alianza de civilizaciones" se esconda la causa de los desvelos de aquel que dice gobernarnos: el advenimiento de un contra-poder basado en la pujanza económica de China y la ideológica del Islam.
Si algo nos librará de la imbecilidad de Pepelu será su absoluta irrelevancia en el panorama internacional.
